Carta abierta a los candidatos y candidatas presidenciales

sep 13, 2017
Iveliz Martel

La ciencia es fundamental para el progreso y el bienestar social. La investigación científica provee conocimiento que nos permite entender nuestro mundo y nuestra sociedad. Además ayuda a desarrollar pensamiento crítico y adoptar mejores decisiones basadas en evidencia en una serie de campos y temas de relevancia productiva y social.

Para desarrollar este potencial, la ciencia necesita del apoyo decidido del Estado, el que se debe traducir en diversos ámbitos, desde una institucionalidad pública encargada de su fomento hasta el financiamiento de la investigación y el impulso de políticas destinadas a incentivar las actividades de I+D, promoviendo su vinculación con los diversos desafíos del país. Es por ello que la ciencia no puede estar ausente en los programas de gobierno de quienes aspiran a la Presidencia de la República.

Invitamos a todas las candidaturas a incorporar propuestas en torno a los siguientes puntos:

  1. Institucionalidad para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI). Para dar un adecuado fomento a la investigación científica se requiere de una presencia clara del Estado, a través de una institucionalidad pública encargada de generar orientaciones y planes de fomento de la CTI, materializadas en políticas públicas definidas. Actualmente, se encuentra en discusión en el Congreso Nacional un proyecto de ley que crea una nueva institucionalidad para la ciencia. Ésta es la etapa inicial de un proceso que se arrastra por varios años y nace como fruto del trabajo de dos comisiones asesoras presidenciales de dos gobiernos distintos, las que han contado con la participación de numerosos actores. Nuestro país no puede perder esta oportunidad. Caer en el error de reiterar una vez más estas mismas discusiones puede constituir una sentencia definitiva para nuestra ciencia. Invitamos a las candidaturas a no desechar el actual proyecto y a avanzar en la materialización oportuna de la creación de la nueva institucionalidad (en caso de que el proyecto sea aprobado en la actual administración). Invitamos también a los candidatos y candidatas a entregar propuestas para expandir el proyecto en discusión y promover la vinculación de la ciencia con la innovación y el desarrollo social y cultural del país.
  2. Políticas basadas en evidencia. La creciente complejidad de los desafíos que enfrenta nuestro país nos obliga a considerar la mejor evidencia y conocimiento científico disponible en la formulación de políticas públicas, en ámbitos tan relevantes como la salud pública, el medio ambiente, la energía o el desarrollo social. Invitamos a las candidaturas a detallar sus planes en materia de institucionalidad para la ciencia, en todos sus niveles, y a realizar propuestas para vincular el conocimiento científico con la elaboración de políticas públicas. 
  3. El necesario apoyo a la investigación en todas las áreas del conocimiento. Los desafíos que enfrenta nuestra sociedad, nuestra economía y nuestro sistema político son complejos, y difícilmente pueden abordarse desde una mirada estrictamente disciplinaria. Por otro lado, algunas disciplinas científicas no necesariamente aportan conocimiento “aplicable” a la resolución de problemas, pero generan un ambiente que valora el conocimiento y el pensamiento crítico, y permiten una mejor comprensión de nuestro mundo y de nuestra sociedad. Dicho de otro modo, la ciencia cumple un rol que va más allá de solamente promover el desarrollo productivo. Al mismo tiempo, un país en el que sólo algunas disciplinas de investigación reciben apoyo, es un país en el que inevitablemente se pone en riesgo la capacidad de la ciencia misma de proveer respuestas y conocimiento relevante para afrontar desafíos inmediatos y futuros, y en el que no se valora la cultura y el pensamiento. Invitamos a las candidaturas a comprometerse con un apoyo decidido a todas las áreas del conocimiento, y a explicar en detalle sus propuestas en materia de focalización de recursos, promoción de áreas estratégicas, generación de clústers en I+D y políticas similares. 
  4. Por una mayor inversión en I+D. En años recientes, se ha vuelto evidente que en Chile el financiamiento a la I+D es deficiente y se encuentra muy por debajo de los niveles OECD e incluso por debajo de la inversión de países con cifras similares de ingreso. El actual subfinanciamiento, el escaso crecimiento de otros programas de apoyo a la investigación y la inexistencia de fondos basales de financiamiento, en particular enfocados en las etapas tempranas de la carrera de investigación, han resultado en un ambiente crítico y en una falta de oportunidades laborales para investigadores jóvenesmuchos de los cuales se han formado gracias a fondos públicos para estudios en Chile y en el extranjero en todas las áreas del conocimiento. A este escenario se suma la competencia exacerbada, lo que dificulta la cooperación y el trabajo conjunto. Una respuesta común ha sido apelar a la estructura de financiamiento que se usa en países desarrollados en donde el 70% de la inversión en I+D proviene del sector productivo. Esta cifra debe ser tomada con precaución, toda vez que: a) muchos de estos países tienen una larga tradición en I+D y han fortalecido por décadas la I+D básica; y b) porque además existe una importante variabilidad entre los diversos países respecto al porcentaje real de inversión en I+D proveniente del sector productivo (por ejemplo, en algunas naciones europeas esta cifra no supera el 50%). Nuestro país debe desarrollar soluciones propias en materia de financiamiento a la I+D, que no olviden el importante rol que debe jugar el Estado. Invitamos a las candidaturas a entregar propuestas realistas, con metas claras y establecidas, asumiendo que el escenario que enfrenta la investigación científica actualmente es crítico.
  5. Un país que valora la ciencia y el conocimiento científico. En años recientes, diversas controversias se han suscitado a nivel mundial, las que abarcan temas sensibles y de interés para la ciudadanía, por ejemplo, en materia de salud pública, medio ambiente y energía. Nuestro país no está ajeno a estas controversias. Invitamos a las candidaturas a generar propuestas destinadas a visibilizar el aporte de la investigación científica a nivel cultural y orientadas a enfrentar el creciente surgimiento de agrupaciones o tendencias que, al criticar o negar la ciencia y sus resultados, exponen a nuestra sociedad a potenciales peligros. 
  6. Conocimiento para el debate informado. Un debate político informado se beneficia de una ciudadanía interesada en la ciencia, con posibilidades de acceder al conocimiento en áreas de relevancia pública. El conocimiento es un bien público. Sin embargo, hoy existen importantes barreras en el acceso al conocimiento, una escasa valoración de la ciencia por parte de la ciudadanía y escasos incentivos a los científicos para vincularse más activamente con la gente y el mundo político. Invitamos a las candidaturas a realizar propuestas tendientes a promover la vinculación entre la ciencia y la ciudadanía, a mejorar el acceso de la comunidad científica, el gobierno y la gente al conocimiento, y a promover la valoración cultural de la ciencia y el conocimiento científico. 
  7. Una ciencia conectada a los desafíos globales. La ciencia es una actividad global. Los científicos nacionales se nutren del conocimiento generado en otros países, de la misma forma que los investigadores en otros países se nutren de nuestro trabajo, algo que debe llenarnos de orgullo, de la misma forma que nos enorgullecen nuestros logros deportivos, artísticos y en otras tantas áreas. No existe razón para que nuestro país no pueda contribuir a abordar algunos de los desafíos más apremiantes de nuestra civilización, muchos de los cuales también afectarán a nuestro país, ya sea hoy o en el futuro cercano. El cambio climático, el cáncer, las formas de generación de energía del futuro, la nanotecnología, el devenir de nuestras sociedades, la estabilidad de nuestros sistemas políticos, son desafíos que no conocen fronteras. Por otro lado, en el actual mundo globalizado e hiperconectado, nuestro país no está inmune a las crisis económicas y sociales que afectan a países en otros lugares del mundo, ni a los cambios culturales que amenazan la apropiada valoración de la ciencia. Invitamos a las candidaturas a ofrecer propuestas que propicien el equilibrio entre la investigación ligada a las prioridades nacionales y aquella destinada a abordar desafíos globales. De igual manera, los invitamos a indicar cuáles son los desafíos globales que, de acuerdo a sus respectivos programas y visiones de país, esperan abordar en un eventual gobierno. 
  8. Mayor democracia y participación en la orientación estratégica en I+D y una mirada de largo plazo. Nuestra ciencia no resiste más la actual mirada cortoplacista en materia de políticas de I+D. La ciencia, más que otras áreas, necesita ser pensada a largo plazo, a pesar de las legítimas prioridades y orientaciones de cada gobierno. Por otro lado, las instancias de debate y discusión de las estrategias en materia de I+D no han contado con una participación efectiva de los diversos actores del mundo de la investigación científica. Como resultado, la discusión en torno a grandes proyectos y a la resolución de problemas (como las mejoras a decretos que norman becas y proyectos o la solución a problemas de precariedad laboral que afectan al personal de I+D) requieren de una enorme inversión de esfuerzo y toman más tiempo de lo razonable. Invitamos a las candidaturas a realizar propuestas para mejorar el debate sobre las estrategias y planes a largo plazo en I+D, y que consideren la dimensión regional. 
  9. Más oportunidades, participación femenina y recompensa al mérito y al esfuerzo. Estudios recientes han ilustrado las numerosas dificultades que enfrentan las mujeres en el mundo de la investigación científica. Además crece la sensación, entre los investigadores jóvenes, de que el mérito no es suficiente para acceder a un puesto de trabajo. Al mismo tiempo, el personal en I+D también enfrenta desafíos que no han sido debidamente abordados por la actual institucionalidad. Una ciencia que promueve el respeto, que recompense el esfuerzo y el mérito de los jóvenes y que garantice iguales oportunidades de desarrollo, independiente del género o la disciplina, solo traerá beneficios para nuestro país. Iniciativas en esa dirección pueden posicionar a Chile como un ejemplo mundial en materia de buenas prácticas y de desarrollo integral de la profesión científica. Invitamos a las distintas candidaturas a entregar propuestas que aseguren a los investigadores e investigadoras que podrán contribuir de manera efectiva al desarrollo de nuestro país a través de la investigación, sin temor a encontrar barreras ya sea por su género, por no trabajar en alguna de las grandes ciudades, por no orientarse a ciertos temas, o por no contar con redes.
  10. Una ciencia que estimula la innovación. Todos los indicadores internacionales disponibles muestran que nuestro país está estancado en materia de innovación. Los últimos gobiernos han impulsado diversas iniciativas y programas, en su mayoría a través de Corfo. Sin embargo, los resultados hasta ahora no han sido los esperados. El sector privado está llamado a ser protagonista de un desarrollo de Chile basado en la ciencia y la innovación. Sin embargo, aún presentamos una evidente dependencia de nuestros recursos naturales. Se hace necesario innovar desde el sector público en nuevas políticas públicas y en formas de incentivar la ciencia y la innovación. Esas iniciativas, por supuesto, deben considerar las lecciones aprendidas y conservar las políticas e instrumentos que son valorados positivamente. Invitamos a las candidaturas a entregar propuestas que impulsen aún más la innovación en nuestro país, que vinculen de manera más efectiva los esfuerzos realizados actualmente en I+D con las necesidades productivas, y que compatibilizen la necesidad de mayor desarrollo económico con la necesaria protección del medio ambiente y un adecuado desarrollo social. 
  11. Potencial a los actores que desarrollan I+D. En nuestro país existen tres importantes actores que desarrollan I+D: las universidades, las empresas y el Estado. Cada uno de estos actores enfrenta hoy desafíos particulares. Las universidades desarrollan entre el 80% y el 90% de las publicaciones académicas; sin embargo, éstas enfrentan una necesidad de financiamiento y políticas de fomento que vayan más allá de los instrumentos de Fondecyt. En consecuencia, las casas de estudios superiores ya no ofrecen suficientes espacios para los investigadores, pese al explosivo aumento en el número de doctores en ciencias en los años recientes. Es importante tener en cuenta que las universidades juegan un papel fundamental en el impulso a la investigación, actividad que fortalece sus restantes misiones institucionales, en particular la docencia. Por eso, invitamos a las diferentes candidaturas a dar a conocer sus propuestas en materia de fortalecimiento de la Educación Superior y de fomento de la investigación científica al interior de estos planteles. Por otro lado, el Estado tampoco entrega los espacios necesarios a los investigadores. No existe un plan concreto de centros públicos de investigación y la incorporación de profesionales con grado de doctor al Estado no ha sido suficientemente potenciada. Las empresas, pese a la existencia de una ley de incentivo tributario de I+D, tampoco desarrollan investigación en el nivel esperado, y sólo una parte menor de los investigadores del país se desempeña en este sector. Invitamos a las candidaturas a entregar propuestas tendientes a fortalecer a estos tres actores tan importantes, entregándoles capacidades para desarrollar más investigación, constituyendo nuevas fuentes laborales para aprovechar el talento formado en años recientes y permitiéndoles abordar los desafíos de Chile en materia de desarrollo económico, social y cultural.

Esperamos que los candidatos y candidatas a la Presidencia acojan estas ideas, las hagan visibles y las incorporen en el debate en el marco de la carrera presidencial. Por sobre todo, llamamos a que tengan en cuenta estos planteamientos a la hora de diseñar las políticas públicas que la ciencia en Chile necesita con urgencia y que deben trascender al gobierno de turno.